
El enemigo del iluminador siempre es el tiempo. El trabajo del iluminador es el último en incorporarse a la puesta en escena y normalmente queda poco tiempo para crear la secuencia de iluminación que conforma el espectáculo.
Para componer la luz es necesario tener todo el equipo de iluminación montado con los focos colgados, dirigidos y conectados al sistema de control. También se requiere que esté toda la escenografía montada, el vestuario, los cambios escénicos operativos, el mobiliario y demás elementos escénicos en su sitio.
Sin olividar la necesidad de poder trabajar con la música, con los ambientes y los efectos de sonido, con las proyecciones de vídeo y tener clara la posición y movimiento de los actores en el espacio escénico.
El técnico de iluminación debe ejecutar muchas tareas en muy poco tiempo.

